Hoy celebramos en la Iglesia la festividad de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.
Y he pensado en tantos jóvenes que he visto últimamente, algunos en mi propio instituto, con un Rosario en el pecho a modo de collar. No sé que significa esta moda para ellos, no tengo ni idea de dónde ha salido esta idea que a mi me parece un poco frikie. Me imagino que la habrá impuesto algún icono del pop, o la estética snobista de alguna tribu urbana. No lo sé.
Sólo observo la desacralización de un signo cristiano, convertido de pronto en un “complemento” más de la indumentaria juvenil, sometido a las leyes caprichosas del marketing y la publi.
Devo
lvamos al Rosario su hondo significado cristiano: un signo material de la oración del pueblo de Dios a María, la Madre de Jesús, de su acendrado amor y su confianza en la poderosa intercesión de Nuestra Señora, por las necesidades de sus queridos hijos e hijas.
Sí, seamos valientes, hablemos a los jóvenes del Rosario, ¡qué no quede por nosotros!, testimoniemos las gracias de amor y de misericordia que hemos recibido en nuestras vidas a través de esa oración repetida del Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria, decena tras decena, misterio tras misterio, un verdadero manantial de luz y gracia que atrae sobre nosotros, y el mundo entero, las bendiciones de Dios.
Les comparto un vídeo superbonito que he encontrado: 50 jóvenes manifiestan 50 razones para rezar el Rosario,…



